Selección de poemas

Llorar
como llora niño la cabeza al abrirse
de tanto juego o su pena hito
peinado rumia la costura
porque el hombre no duele cicatriza frío de ilusiones
realidad la palabra para ensillar
y montar bruto la empedrada
considerar medianoche esponjosa al trance
para sangre descosida de preguntas.
Me dice que vivo atado con la cuerda de un ahorcado
aquí donde lo oscuro potencia la calvicie
ha rebañado el colmillo la sonrisa
El triciclo de un niño con costras en los ojos
El mar desde la calle abre la ventana
y un réquiem falso de corolas se bebe los cubiertos
Me abstengo de su frío
me engullo tiritando miles de pechos
desabrocho la duda y bailo trompo sobre mi palma
Me hago barroco avestruz en cama salitre de disparates
pero mi silencio puente de tu no me entiendas
y llega Madrid como palabra fracaso
llena Lima como una derrota
el apellido martillea lírico
la médula de mi anacronismo sentimental
quiero mi cuerpo ser un árbol
quiero barquero navío monte caballo
quiero poder decir la rabia sin resentimiento
quiero no existe si una tortuga es tu mente
me lo dice y me destella carnívoro
el poema no alcanza y decapita
infanticida lagarto que destripa la luna
Y multiplico midiéndome los despidos a distancia
la innumerable fracción del deneí deshabitado
los brazos no son territorio ni índole
con oro en los muros que lavará nuestro aquí
en níveo estupor de la lengua y su desenfreno de ojos
cortesano en la huella peruanidad de la cebolla corvina
limón laxo campesino ajicito de su jengibre sexo
vocablo exilio para el diámetro peso de pies que clama nombre
del túquéhacesacá veteatupaíssinotegusta
occidental el impuesto del viaje con claridad de cilantro
tu potestad en el derrumbe
donde yaces frondoso marinado con tu canchita entre los dientes
tu chicha baila tu cumbia lumpen incrustada en la piel
imaginar un mapa con las vísceras de una tierra que estalla póstuma la noche.
Se ha ido por monedas
saltando la fuente con su caballo de dudas
y volvió prioritario en el turno de la zarza
se dio cuenta del despilfarro
de la energía con que el metal le daba en las piernas
el hombre se puso el uñero
su revolución de hígados en el adentro
para condenarse al cartucho azulado
a la tinta que el amor subraya
el amor precario ahuyente en los rincones
en el vientre viento de aquella lámpara
se aborda el poema carne del sustento
como el surco boca que inunda el rostro
los muslos son púlpito de toda la muerte
y grande su noche para ser libre
y grande su día para el entierro.
Quiso ser al inicio masa un grado tener soltura y facultades ser catre un Marx criogeniza dientes sin propiedad nada sin carne reconforta los vicios del domingo sin propiedad la piel nadie ser moscas sobre cuerpos allá la luna gira puente y qué es púlpito la inexistencia falta de aire cúbito desafecto Lima su sensual economía para encontrar el daño allá ha pasado presintiendo un piano y un gesto se ha ido yendo hacia los muros mezquindades saberes reaprendidos de una memoria anciana los letreros sexuales conociste te desarmas impresionista no ha llegado la muerte ven tu piel a esta casa no ha llegado nieve salto un continente para el labio inferior muy carne y el estómago bulle silenciosamente ente visual la calma el vestido líquido cae pierna aladas el resumen clítoral de lenguas expande cerebro aguja cerebro sal su sabor persistente en los dedos abre sensible calle Leyva y su marqués en cama jugo el rostro confidencia un libro allá el regazo su piel no sabía nadie el aliento para abrigar el frío no sabía nadie América escombros han matado indígenas tantos lo mismo un amanecer nosotros aquí sangrando el tiempo como niebla tu rostro los dos chorreantes no queremos irnos puede escucharse al abrirse un yacimiento siento al rasgar hueso humo en cana caballo lentas raíces alcanza para el amor adormidera es la piel constelación del cobrizo al asfalto musical suena qué importa salpica cadáver en el rescoldo la migración pídeme certificado de la sangrecita con hambre lúcido afásico lúcido a cien puñaladas alunesado sabe sí tristeza irse en tenue vulva la oscuridad de fruta arbitraria la sed sonriente y fugaz pasa habitando los flujos la papaya su vitamina solar ser color tender una peruanidad inventada de dónde vas por qué vienes allá tú sabes la cáscara miran salieron púas cual hemisferio si la cabeza notara lunar sus ojos razón cual eres y pasa tiempo amar aprendes desligas propiedad visión tu aquí con lejanía lo cercano trasciende idea aún contradictorio no importa el mar la sal prende pólvora entiendes idiomas como propios pasa tiempo cerebro se desarma expande duele suave la soledad emancipado racial poder tomas poder un lugar para crecer con toda esa multitud del pecho ambulante luz.
Hallaremos los choclos de la inmensidad tendida la mesa el pensar un canto
al medir el sol con las rocas
profundo el lecho de las fuentes
de comunicarnos desde este estómago desempleo
del deshabitar la mente expectación del fármaco
cuánto peso el tiempo del cuerpo casa
resistir un cruce de cables la masa del páncreas
queman chacras ojos repartir en fuentes de llantos
será función de ir bebiendo el arder
celuloide proyectado en el pavimento de las no noticias
nada sabe de las dulcerías que fueron
del orden distancia del hueso luz
del fracaso halar de raíces la condena del pobre
si igualdad ha sido un rictus rostro
un grito agrietado de la denuncia
y la piel viva
la carne tallada a la paciencia del oído
a la voz abraza tapiz de vieja fiesta en acento
de las avenidas sanguíneas
hay un yo pardo dícese mestizo que desangra una huella necesidad.
La poesía mata de hambre dice mi padre
la poesía es un pan duro que te adelgaza incurable a la sobriedad
un catre que te vacía el aliento dejando un arrebol ceniza en tu oscuro pelambre.
Ya tengo hambre le digo
un hambre de hacha y de destierro un apetito de puñete y de barrotes
con la indumentaria clara de la humareda.
Abrázame y no me tuerzas los pómulos
mi chompa no está podrida mi cabeza no está enyesada
dame la estera de la noche y mira como sangro con cada letra
mira como la palabra me hace fibra
y zafio el ruido de los desbocados que azulan el río.
Me desmenuzo pero no me gaseo
soy la rama chueca que se expone al otoño
mi anatomía no es yerma como tu afecto
ya aprendí a vivir torcido con mi boquera ayunando
en las puertas del despojo
con mi repugnante camino de versos que me llevan al estupor de un caballo.
La poesía me mata y me prolonga
me arroja al mar me guarda silencio
es mi semen que ahuyenta la derrota del hombre
y se apodera del murmullo de la sed
La poesía es hambre
entiéndelo
ya estoy condenado padre.
Atravesar un cuchillo con corazón transeúnte
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